OSAIN OLUWA EWE: EL DUEÑO DE LA VEGETACIÓN

 

Según la mitología Lucumí, el adivino dueño de las yerbas y la vegetación es Osaín, estimándose que es un Orisha que no tuvo ni padre, ni madre, es decir que no nació sino que apareció, que salió de la tierra igual que la vegetación, que no es hijo de nadie y aunque todos los santos son yerberos es Osaín el dueño absoluto de las yerbas y en su consecuencia el médico y botánico por excelencia.

Osaín vino de tierra Yesa y es protector y benefactor de todo el mundo.

De tierra Oyó, pasó a los Araras cuando estos recibieron a Ifá. Es Yebú, es Eggwado. Este santo poderoso, no tiene más que un solo pie, el derecho, un brazo, el izquierdo y un solo ojo, una oreja extremadamente grande, por la que no oye absolutamente nada, la otra muy chica, tan sensible que percibe los más mínimos ruidos. Camina dando saltos o cojeando como Awó Jonú o Sodyi, en Lucumí Babalú Ayé, San Lázaro, el Gran Santo de los Araras.

A Osaín se le llama a menudo indebidamente "Guardián de Ewé" y por esto muchos lo consideran como un Elegguá más de la numerosa "cuadrilla" de Añagui, pero no es Guardián sino Dueño. Su atributo se tiene corrientemente como un garabato pero a quien verdaderamente pertenece el garabato es a Elegguá.

Lo que ciertamente utiliza es un bastón formado por dos raíces naturalmente tejidas, con el que baila en los toques. Osaín recibió el "Secreto del Ewé". El conocimiento de sus virtudes, las yerbas en consecuencia, son exclusivamente suyas, por lo que es "el Facultativo por excelencia y el repartidor del Ewé".

Sus números son 6-7 7-6 (Obbara Oddi, Oddi Obbara).

Su color es el verde

Su día el viernes.

ATRIBUTOS

Güiro colgante con cuatro plumas, carapacho de jicotea, tinajas de barro con tres piedras del monte. Tiene la fuerza de la Ocha, porque las hierbas le confieren el poder y el ánimo requerido a las piedras para la consagración. Vive junto con Changó, come todo lo que él come. Puede ir en güiro, en jicotea o cazuela, muy semejante a la de los mayomberos.

CONTENIDO

Tierra de las cuatro esquinas, de bibijagüero, de la puerta de la casa, polvo de todos los palos duros, de cabezas de gallo, codorniz, jicotea pájaros que hablen, tojosa, limalla, precipitado, azogue, cuatro anzuelos bibijagua, monedas de plata, oro; aguas de ríos, pozos, manantiales, arroyuelos, mar, etc.(Si fuera un Osaín de Yemaya, plumas de gallo y piedras de mar).

COMIDAS

Jicotea, gallo grifo y pájaros que hablan.

Patakí de Osaín 

Osaín, orisha de la naturaleza y la naturaleza misma, cazador que con un sólo pie, un sólo brazo, ligero como el viento, maneja los arcos y las flechas con la misma maestría que un profesional, tuvo estas pérdidas por culpa de Oyá, que lo embriagó ofreciéndole el aguardiente tan querido y gustado por este orisha. Tanto fue lo que bebió que cayó en un manto de yerbas a la sombra de iroko, la sagrada ceiba. Oyá, que tenia conocimientos del mágico güiro que hablaba y predecía el futuro, urdió el plan para arrebatárselo en compañía de Changó, quien vigiló la entrada del bosque mientras Oyá procedía al hurto. Osaín se despierta y al ver a la hermosa mujer la enamora y ésta le grita a Changó que la defienda. Al oír la voz de su mujer, le lanza un rayo a Osaín que le arranca un brazo; éste trata de correr a una choza en que guardaba todos sus utensilios de labranza, pero Changó le tira otro rayo que le alcanza la pierna. En el momento en que iba a esconderla, Oggún, que pasaba por ahí buscando a su amigo, ve la situación y rápidamente construye el pararrayo, no sólo para librarse de las piedras de rayo que Changó lanzaba a diestro y siniestro, sino para proteger al pobre Osaín, que en un momento de descuido y por la ira de Changó,pierde el ojo, quedando tuerto. Así, escondiéndose en su mundo de la naturaleza, logra proteger su güiro mágico; él y Oggún, que tanto lo acompaña en sus momentos difíciles y que además gusta de los bosques, se hacen inseparables amigos y los dos, en perfecta armonía, cuidan de las propiedades maravillosas de yerbas, árboles, palos y de todo lo verde que vive de la sabia tierra de este planeta. To Iban Echu. 

Cuba 

Osaín es el dueño de la Naturaleza y la Naturaleza misma. Tiene una sola mano, una sola pierna, un solo ojo y una oreja grande y otra chica por la que escucha. Es cazador y célibe. Osaín conoce y posee todas las hierbas y matas que tienen poderes mágicos (aché) y, como tal, es la deidad de la farmacopea. Aunque los lavatorios en el asentamiento del Santo en la cabeza de alguien están dirigidos a los orishas en general, la utilización de los recursos del monte hace siempre indispensable la participación de Osaín. El osainista tiene que conocer profundamente el monte, lo cual exige, no sólo el dominio de las propiedades curativas de las plantas silvestres, sino, inclusive, el de las características de su personalidad, concebida de forma animista y antropomórfica. También debe saber el tributo que hay que pagar a esta deidad para que las plantas recogidas no pierdan su aché. En la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje es Sindaula Ndundu Yambata Butan Seke y se sincretiza con San Ramón Nonato; en las Reglas de Palo y en el culto Arará es Gurunfinda. Su color es el verde, su día el viernes y procede de Oyó, Yesá y Tákua. Su receptáculo (una güira) contiene tierra de las cuatro esquinas; tierra de bibijagüero y de la casa; polvo de todos los palos duros, de cabeza de gallo, codorniz, jicotea, pájaros que hablen y tojosa; limalla de hierro; precipitado; azogue; cuatro anzuelos; bibijaguas; monedas de plata; oro y agua de río, pozo, manantial, arroyuelo, mar, etcétera. Si es un Osaín de Yemayá llevará plumas de gallo y piedras de mar. Se le ofrenda chivo, jicotea y gallo. En Cuba se le sincretiza con San José, San Benito, San Antonio Abad y San Silvestre. 

Haití 

En Haití se le llama Loko y Ossangue. Loko es el espíritu de la vegetación y está íntimamente asociado a los árboles, de los cuales no es más que una personificación. El es quien otorga a las hojas sus propiedades curativas y sus virtudes rituales; es el dios curador, protector de los docteurs - feuilles (curanderos), que no se olvidan de invocarlo antes de emprender un tratamiento médico. Es además, el guardián de los santuarios, por lo que se le compara con un houngan invisible con jurisdicción sobre todos los santuarios de Haití. Se le representa por un viejo "grifo" simpático y vestido con un uniforme ostentoso. Pertenece a la escolta de Legba y sus ofrendas son colgadas de las ramas de los árboles sagrados en sacos (ver: Iroko). 

Santo Domingo 

Se le identifica con Olisa, inspector de los santuarios o ballis luasistas, en los que vela por que se guarde la compostura y se cumplan todos los ritos. 

Chango Cult de Trinidad-Tobago 

Osaín se sincretiza con San Francisco y es llamado a curar ciertos tipos de enfermedades, especialmente las provocadas por espíritus malignos. 

Brasil 

Se le llama Ossanyim, Ossa u Ossaim y es deidad de las hojas medicinales, de importancia primordial. Ninguna ceremonia puede realizarse sin su concurso, ya que es detentar del aché que los dioses suelen dispensar y que existe en ciertas hierbas. Su símbolo es una flecha de hierro con siete puntas dirigidas a lo alto, como las varillas de un paraguas virado al revés. En el centro lleva la imagen de un pájaro. Se le considera hijo de Oxalá y de lemanjá, pero también, que brotó de la tierra al igual que las plantas y por ello no tiene madre ni padre. Ossanyim vive en la floresta y está representado por Aroni, un hombre muy pequeño, con una sola pierna y que, según se dice en Brasil, fuma en una cachimba hecha de un caracol colocado sobre un canuto lleno de sus hojas preferidas. Las hojas son porta- doras de su aché, tan necesario para devolver el vigor a los dioses. Esto aparece reflejado en un verso muy popular en el candomblé: Kosi ewe, Kosi orixá ("Sin hojas no hay orishas"). Los encargados de recoger sus hierbas deben hacerlo en estado de pureza y abstenerse de tener relaciones sexuales, por lo menos la noche anterior. Al día siguiente, por la mañana y sin hablar con nadie, irán al bosque y dejarán una ofrenda de dinero en el suelo antes de llevarse las hierbas. Los cazadores y su dios, Oxosse, están ligados frecuentemente a Ossanyim por su constante presencia en el bosque. En Keto (África) existe un Olossanyim (Sacerdote o hijo de Ossanyim) que es el guardián de Oxosse. Sus distintas denominaciones en Brasil son: Ewe Agbé, Ewe Dundun y Ewe Rinrin. El lunes es su día y se asienta en un plato de barro con aceite dulce o miel, una piedra y tres piezas de cobre o estaño. Cuando se manifiesta, lleva una corona de metal plateado rematada por un pájaro, trae en la cintura calabazas en las que guarda sus remedios y empuña el opa ossanyim o cetro con asta central y un pájaro en su extremo, rodeada de otras seis además de una calabaza de metal plateado o una lanza. Las cuentas de su collar son blancas con rayas verdes o verde musgo con rayas rojas. Se le identifica con San Onofre y San Benito.

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Tratados de santeria, ifa y palo mayombe

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