Oya

Oya, sus vientos ayudan a sostener la vida después que las aguas de Osun y Yemaya han dado vida y significación ó propósito. Los vientos de Oya portan el polen de diferentes plantas de uno a otro lugar. Oya es también el aire que respiramos, ella provee el aire con la correcta cantidad de oxígeno para mantenernos vivos y en funcionamiento.

Sin el aire nos sofocaríamos y pereceríamos. No hay forma viviente en este planeta que pueda sobrevivir sin aire Ni aún los peces. La vida de las plantas en el mar especialmente las algas marinas proveerán el oxigeno para la vida en el mar. Como vemos Oya está donde quiera.

Oya/Yansa

Mamá - Oyá Ferekún, La Virgen de la Candelaria, la dueña de la Centella.

Inseparable y fiel concubina de Changó, lo sigue a todas partes y combate a su lado en todas las contiendas. Oyá Obinidóddo , es el brazo derecho de Changó, siempre pelea a su lado con dos espadas. Oyá, también es el "viento malo", el remolino, la tromba o manga de viento devastadora. Fue la mujer de Oggún, a quien Changó se la quitó en venganza (ver Oggún).

Era reina de Koso, es santa de corona, boloya y buena moza, es además doble, violenta e hiriente.

Es la dueña del cementerio, vive en su puerta o en los alrededores. Siempre se encuentra con Obba y Yewá. Junto con Elegguá, Orula y Obatalá domina los cuatro vientos.

En el Diloggún habla por Osa (9) y su refrán dice "que su mejor amigo es su peor enemigo". En los Obí, habla en Oyekún y en Okana. En los Nkobos habla por Mariwanga (10,13 y 14). Su número es el 9.

Su día el viernes.

Lleva todos los colores menos el negro.

Sus nombres son:

Oyá Bí

Oyá Funkó

Oyá Dumí

Oyá Mimú

Oyá Obinídodo

Oyá Ayawá

Oyá Odó - Oyá

Yansá Orirí

Oyá de Tapa.

También era reina en Koso y tiene una hermana Ayaó que es virgen y no se asienta.

ATRIBUTOS

El Iruke, la centella, el cementerio y los entierros, una saya que se hace con pañuelos colgantes de los nueve colores, el arcoiris, y en general las frutas de color ocre, específicamente la berenjena. Los aires y vientos temporales. La reencarnación de los antepasados. La falta de memoria. Se le llama con el sonido entrechocante de las semillas del Framboyán.

HERRAMIENTAS

Corona de nueve puntos de la cual caen nueve piezas: guataca, pico, Ochosi rayo, guadaña, palo, azadón, rastrillo, hacha. Lleva nueve manillas de cobre.

COLLARES

Matipós punzó y marrón con rayas negras y blancas. Otros de cuentas lilas con rayas amarillas, en otros 9 cuentas negras y blancas, hasta 9 grupos.

ROPA

Faldas que se confeccionan con pencas de yaguas secas en el día del asiento, las faldas se adornan con flecos de mariwó. Además, otra falda que se confecciona con pañuelos de nueve colores, que es móvil, también usa una bata de cretona floreada y una cinta multicolor alrededor de la cabeza.

COMIDAS

No puede comer carne de carnero, ni manteca de corojo. Come arroz blanco con berenjena y bollos de frijoles de carita.

ANIMALES

Chivas, paloma, gallina y guinea (todas de color negro).

YERBAS ESENCIALES DEL ASIENTO

- Yerba garro - Guasimilla - Baria - Mazorquilla - Yuca - Ciruela

- Palo Caja - Cabo de hacha - Corazón de paloma - Cucaracha 

PATAKÍ DE OYA 

En una época muy remota, vivían en una tribu tres hermanas: Yemayá, Ochún y Oyá, quienes, aunque muy pobres, eran felices. La mayor, Yemayá, se adentraba en el mar y pescaba para sostener a las otras dos hermanas; como Ochún cuidaba de la más pequeña, iba al río, cogía peces y piedras y los vendía. Las tres hermanas se adoraban y vivían una para otra. Un buen día, enemigos de la tribu invadieron su territorio y arrasaron con todo. Como Ochún acostumbraba a amarrar a Oyá para que no se perdiese o hiciera alguna travesura mientras ella nadaba y se sumergía en el río, no sintió los gritos de Oyá, ni tampoco Yemayá, quien estaba muy lejos, en la costa. Así, los enemigos se llevaron a Oyá como rehén. Las dos hermanas se impresionaron tanto con la captura de la pequeña que Ochún, enferma de melancolía se consumió lentamente. Pero había logrado conocer cuánto le costaría liberar a su hermana Oyá, y fue guardando poco a poco monedas de cobre. Por fin llegó el momento de cerrar la transacción de rescate con el jefe de la tribu enemiga. Este, quien sabía que Ochún era muy pobre, aceptó el dinero, pero le dijo que duplicaba el precio de la niña. Ochún cayó de rodillas, suplicó y lloró, pero el jefe, perdidamente enamorado de ella, le pidió su virginidad a cambio de la libertad de su hermana. Por el amor que profesaba a Oyá, Ochún accedió. Ya ambas, de regreso a la casa, le contaron todo a Yemayá, y ella, en reconocimiento al gesto generoso de Ochún y para que Oyá nunca olvidara el sacrificio de su hermana, adornó la cabeza y los brazos de la pequeña con monedas de cobre. Mientras Oyá estaba cautiva, Olofi había repartido los bienes terrenales entre los habitantes de su tribu: a Yemayá la hizo dueña absoluta de los mares; a Ochún, de los ríos; a Oggún, de los metales, y así sucesivamente. Pero como Oyá no estaba presente, no le tocó nada. Ochún imploró a su padre que no la omitiera de su representación terrenal. Olofi, que quedó pensativo al percatarse de la justeza de la petición, recordó que sólo quedaba un lugar sin dueño: el cementerio. Oyá aceptó gustosa, y así se convirtió en ama y señora del camposanto. Por eso Oyá tiene herramientas de cobre para mostrar su eterno agradecimiento al sacrificio de Ochún, come a la orilla del río, como recuerdo de su niñez. Foribale Ochún , Foribale Yemayá, Foribale Oyá .

PATAKÍ DE OYA YANSA 

Se sabe que Oyá acompañó a Changó en todas las batallas, peleando a su lado con dos espadas y aniquilando a los enemigos con su centella. El patakí es así: Oyá estaba casada con Oggún, pero se enamoró de Changó y él la raptó (de ahí vino la famosa pelea entre los dos orishas). Un día Changó estaba alborotado en una fiesta cuando lo prendieron yencerraron en un calabozo con siete vueltas de llave. Changó habla dejado su pilón en casa de Oyá. Pasaron los días y como Changó no venia, Oyá movió su pilón, miró y vio que estaba preso. Entonces Oyá cantó: Centella que bá bené Yo sumarela sube, Centella que bá bené Yo sube arriba palo. No dijo más que esto y el número siete se formó en el cielo. La centella rompió las rejas de la prisión y Changó escapó. Entonces vio que Oyá venia por el cielo en un remolino, y se lo llevó de la tierra. Hasta aquel día Changó no sabia que Oyá tenia centella. Ahí empezó a respetarla.

CUBA 

Oyá es la dueña de la centella, los temporales y la puerta del cementerio y su color emblemático es el rojo vino o los estampados de flores de muchos colores. Se le representa por una hermosa mujer muy femenina, valiente y aguerrida, de temperamento apasionado y violento. Sus armas principales son el iruke y el machete, y cuando "viene" a través de un poseído, agita al aire el iruke, remedando los remolinos de viento de los temporales, y da chillidos estremecedores. 

En la Habana y Santiago de Cuba se sincretiza con la Virgen del Carmen, la Candelaria y Santa Teresa de Ávila y en Matanzas ylas Villas, con esta última. 

En la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje se le llama Mpungu Mamawanga, Yaya Kengue, Mariwanga y Monte oscuro; en Brillumba es Mpungo Mamawanga y Kengue; en Mayombe: Centella Endoqui, Remolino, Noche oscura, Viento Malo, Malongo, Vira Vira, Mayanquera y Nueve sayas una cinta y en la Sociedad Secreta Abakuá: Onifé, sincretizada con la Virgen de la Candelaria. 

En el culto Arará es Yawarinumé, Addañon y Dañe, la cual se sincretiza con la Virgen de la Candelaria y Santa Teresa; en el Cabildo lyesá, Naé y en el Ganga, Oyá Weri.

HAITÍ 

En Haití la llaman Yansán y no se le conoce sincretización.

SANTO DOMINGO 

En este país recibe los nombres de Feribundda y Oyá. La primera se sincretiza con el Anima Sola, es guardiana de los alrededores del cementerio, vive siempre entre llamas y carbones encendidos, su símbolo es el fuego y sus colores el amarillo y el verde; la segunda tiene como equivalente en el panteón católico a Santa Teresa de Ávila, es símbolo y encarnación de la justicia y se le considera como una divinidad guerrera que ayudó a Changó en su guerra contra Ogún Balendyó. Cuando interviene en un combate, su espada, la cual maneja con especial habilidad, echa fuego. Gusta de ciertos árboles como el álamo y sus colores son los del arco iris. Se le invoca para curar enfermos mentales y expulsar espíritus maléficos.

CHANGÓ CULT DE TRINIDAD-TOBAGO 

En sus ritos, Oyá aparece como diosa del viento y la lluvia; posee un temperamento ardiente, hasta el punto de concebirla como un huracán y trabaja con una güira y una copa. Se le sincretiza con Santa Catalina, Santa Filomena y Santa Rosa.

BRASIL 

Es una de las mujeres de Xangó y divinidad del río Níger, del viento y las tempestades. Se le llama lansá y es considerada como orisha de temperamento ardiente e impetuoso. Su vestimenta simbólica consta de una corona, adorno reservado sólo a los reyes yorubas y nagos, cuyas sartas de cuentas disimulan los ojos; un sable de cobre y un rabo de caballo, todos símbolo de su alta jerarquía. Sus danzas son guerreras e imitan, en sus movimientos, a las tempestades y los vientos desencadenados; en ellas baila con los brazos extendidos y las manos hacia el frente, para atraer las almas de los muertos, ya que ella es su dueña. Sus adeptos portan collares rojo granate y, cuando se manifiesta, se le saluda con los gritos de ¡Epa rei! Come cabra, gallina, conquém, acarajé y abará. Sus colores emblemáticos son el rojo, el coral y el marrón. 

En la Umbanda es el amarillo oro y en el Candomblé el marrón. Por su carácter inquieto, altivo y emprendedor es muy popular entre las mujeres. Se le sincretiza con Santa Bárbara.

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Tratados de santeria, ifa y palo mayombe

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