NANÁ BURUKÚ 


PATAKI DE NANA BURUKÚ 

Naná Burukú, dueña de las pocetas de agua dulce, vivía entre lirios de agua de pálidos colores, nenúfares y otras bellas plantas enriquecidas con la humedad que ella despedía. Un buen día, cuando reposaba entre las cañas bravas, mirando como las aves jugueteaban en el cristalino ambiente, sintió un gran estrépito. Era Oggún quien importunaba la paz. Las aves huyeron despavoridas y los animales que pastaban a lo largo y ancho de la poceta también desaparecieron. Oggún vio un venadito, que por el zumbido de las abejas, no se había percatado de la presencia de Oggún y éste, blandiendo su machete, quiso atraparlo para saciar su siempre presente hambre. Naná, que todo lo veía, se posesionó de su cuerpo animal: el majá, y de un brinco se presentó ante los ojos del bravo guerrero quien, asombrado, se retiró ante semejante aparición. El venadito, agradecido, le dijo: "Nana, madre de agua, desde ahora me ofreceré en sacrificio de agradecimiento por el bien que me has hecho y en representación de toda la vasta familia de los venados. Pero te pido un favor: no manches tus manos con mi sangre. Haz un cuchillo de bambú, muy afilado, que siempre utilizarás al sacrificarnos, para así no tener que guardar ni el recuerdo de Oggún" To Iban Echu. 

CUBA 

En nuestro país, su culto ha sido considerado de diferente forma por los descendientes de los arará y de los yoruba. El culto de origen arará la considera madre de Babalú Ayé e, incluso, hasta uno de sus caminos. En ese culto es una deidad misteriosa y terrible que vive, en forma de majá, en ríos, manantiales y cañas bravas. En algunos lugares se le invoca en ojos de agua, lagunas, pocetas y desembocaduras de ríos, aunque en los sábados santos se le puede llamar inclusive en los pozos. "Nana es madre de las aguas dulces"; pero también lo es de las aguas fangosas de los pantanos. Babalú Ayé y Nana parecen proceder del tronco ewe- ashanti; sus cabildos fueron establecidos por los mina, fon y arará y su culto se extendió por Oriente, Las Villas, Matanzas y la zona de El Cotorro, en La Habana, por medio de la familia Fresneda. El culto de origen yoruba la considera Madre de Dios y abuela de todos los Obatalás; se le representa por un triángulo isósceles que se cubre con yeso y humo de tabaco y, al igual que Obatalá, puede ser hembra y macho. Al bajar a la Tierra tiembla y babea; supoder es inmenso. Entre sus atributos se encuentran un estómago de metal y un cuchillo de caña brava con el que se le sacrifican los animales. Le pertenece Iroko (la ceiba) que es su casa y trabaja con el majá en un circulo. Come chiva, gallina, paloma, pollo, gallina de Guinea, pato y puerco, este último sólo en Agramonte, Perico, Colón y Cárdenas. Se sincretiza con Santa Ana, madre de la Virgen María, y su fiesta es el 26 de julio. 

HAITÍ 

Se le identifica con Ayizan, esposa de Legba, y se trata de una mujer vieja que suele encarnar en una culebra. Como mujer de Legba y la más vieja de las divinidades femeninas, tiene derecho, también, a ser servida la primera. Su emblema es la palma real, símbolo de la fuerza y la libertad y se le atribuye el poder de espantar a los malos espíritus. Puede curar enfermedades graves y otorga favores según la recompensa que recibirá. Sus días son todos menos el miércoles y el lunes, toma mucho alcohol y su carácter es muy violento. El chirí Aïzan es el desmenuzamiento ritual de las hojas de palma, elemento usado para hacer las bandas que los neófitos llevarán delante del rostro; estas bandas son empleadas en Dahomey como talismanes contra los malos espíritus. Tras los cantos y danzas preliminares, se pone sobre una silla una rama fresca de palma cubierta con un paño blanco después de haberla alzado y "orientado" tres veces; la silla se coloca sobre el vévé Aïzan, sabiamente consagrado por medio de libaciones y ofrendas del manger - dyo. Los hounsi, colocados frente a la palma, cantan y bailan en el lugar; después, comienzan a desbaratar las hojas con las uñas o con alfileres. Las fibras que caen al suelo son recogidas cuidadosamente por otros hounsi que tejen con ellas un látigo destinado a corregir a los iniciados. Una segunda hoja seca es traída y desbaratada de la misma forma. Los pedúnculos, cortados en trozos, son los aizan propiamente dichos, los cuales son bendecidos y bautizados por un pére-savane. 

SANTO DOMINGO 

Al igual que en el caso de Obatalá, puede identificarse con Mambó, Vieja Mambó o Mamita Mambó. 

CHANGÓ CULT DE TRINIDAD-TOBAGO 

Sus características coinciden con las de Mamalatai . 

BRASIL 

Naná Burukú, orisha muy importante del panteón afrobrasilero, es deidad de agua -la más vieja de ellas-, y está considerada por diversos investigadores como la madre de todos los orixas. En algunos lugares, Naná Burukú es considerada también como la Madre Suprema de la Creación asociada al barro con que fue moldeado el primer hombre, al fondo de los ríos y los mares, a las aguas estancadas y a los pantanos y al punto de contacto de las aguas con la tierra. Acoge en su regazo a los muertos, a nuestros antepasados y simboliza la fertilidad y el renacimiento. Ciertas casas tradicionales de Bahía la consideran la segunda y más vieja esposa de Oxalá. De esta unión con el orisha de la creación nacieron seres prodigiosos como los gemelos Omulu yObaluaiê, quienes nacieron con lepra y fueron repudiados por ella, criándolos lemanjá; Oxumaré o la gran serpiente y, según algunos mitos, Iroko y Exu. Naná es señora de muchos caracoles, que simbolizan la fecundidad, la riqueza y la muerte. Su fundamento se asienta en un recipiente de barro estampado conteniendo agua, miel y los otá. Come millo blanco, frijoles, ñame y arroz. Se le sacrifican puercos, patos, cabras y gallinas. Cuando se manifiesta esgrime el ibiri, bello objeto ritual hecho de fibras de palma trenzado con tiras de cuero, caracoles ycuentas azul oscuro y blancas, sus colores. Usa corona y collares de caracoles cruzados en el pecho en bandolera. Las hijas de Naná tienen un temperamento introvertido y calmado. Son muy activas y aprecian el orden y la limpieza. Son muy discretas y cumplidoras de contratos y promesas. Gustan de los niños a los cuales acogen con ternura. Por miedo a amar, ser abandonadas y sufrir, dedican su vida al trabajo. Otras manifestaciones de Naná son: lyabahin, muy temida y orisha de la viruela; Obaiya, ligada al agua; Ajaosi, guerrera y agresiva; Ajapa, asociada a la muerte; Opará, madre de Obaluaiê, ligada a la tierra; Burukú, también conocida como Oluwaie (señor de la tierra) y Olowo (señor del dinero). Se le identifica con Santa Ana y se le saluda muy especialmente los sábados, día de la divinidades de las aguas. Su color en la Umbanda es el rojo y sus prohibiciones alimentarias los huevos, patas de las aves, gallina de Angola, tuétano de hueso, berenjena, remolacha, millo y uva morada.

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Tratados de santeria, ifa y palo mayombe

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