Shango

Shango. Cuando vemos a Shango en la Naturaleza vemos la luz del rayo atravesando el cielo y oímos el trueno arrollador. El es el fuego en el bosque y sobre lo alto de una casa. Si. él es el de la fuerza destructiva. Sin embargo su fuerza también da vida. En medio de su poder y energía destructiva él aniquila todo lo negativo. De este modo hace las cosas fértiles y puras. Hay quienes conocen que Shangó tiene solo oídos, que es un consumado mujeriego y amante de las fiestas.

De las cosas que no son conocidas una es que Shangó es el general del cielo. Es un excelente estratega y ejecutor de planes. El ama a sus hijos, sin embargo, no vacila para disciplinarlos cuando han cometido errores o roto los tabúes. El es irreflexivo y en tiempos violentos necesita ser calmado. Su fogosa energía es calmada usualmente por la frialdad de Öbàtálá

Chango

Hijo predilecto de Obatalá y su confidente desde la niñez, conoció del incesto de su hermano Oggun, al que le robó su mujer, Oya.

Addima Addima, también es Chango. El más popular de los Orishas.

Alafí Alafí, Rey de Oyó y Rey de Reyes.

Chango Olúfina, mora en las Ceibas, pero su verdadera casa, su vivienda predilecta, su trono y su mirador es la Palma, donde suele manifestarse en su aspecto más terrible, Chango Obayé. El Rey del mundo que se viste de punzó, el negro prieto y bonito que come candela, el Dios del Fuego, desde la vara afilada y trémula de la palmera que se eleva al cielo, dispara sus flechas a la tierra.

Chango Eyeo, pelea echando humo y candela por la boca y disparando rayos. Pelea también con maza, hacha, machete y un cuchillo en forma de media luna. Chango fue Rey de Kosso, de Mobba, de Owó, de Ebiní, Osó, Ima, Tulempe, Ado y por eso es que tiene tantos nombres y títulos, es el que más caminos -avatares- tiene, porque recorrió todo el mundo.

Chango Lubbeo, heredero legítimo y universal de Obatalá. En su nacimiento fue entregado a su hermana mayor DADA, OBAÑEÑE o BAYAMI para que lo cuidase.

Chango de Ima o el de Izú, es el de los estampidos y los rayos.Chango en uno de sus caminos fue Obbara.

Su número es el 4 , habla en el Diloggún por Obbara (6), por el 4, el 12 el 11. el 8-6 y el 8-9 y el 6-6. En los Obí habla en Alafia, Otawa, Eyeife y Oyekún,

Sus días son el viernes y todos los 4. Sus colores el rojo y blanco. Representa el mayor número de virtudes e imperfecciones humanas. Es trabajador, valiente, buen amigo y curandero, pero también es mentiroso, mujeriego, pendenciero, jactancioso y jugador. Es buen padre mientras el hijo obedece, pero no lo admite cobarde, ni invertido. Es el padre de los Ibeyis.Sus amantes son innumerables aunque sus mujeres propias son Oyá, Obba Yurú y Ochún. Respeta mucho a los "Eggun".

ATRIBUTOS Hacha petaloide, Copa, Espada, Acheré de jicotea, Caballo Moro, Pandereta Hacha de doble filo o bipene, bandera rojo brillante, seis otanes, y un Oché, o sea, un Cetro de madera de Palma y Cedro, que termina en puntas agudas o en forma de doble hacha, que lo lleva sobre su cabeza, como símbolo de su divinidad. También tres hachas, una maza y un alfanje.

COLLARES: Rojo y blanco alternados. El rojo es símbolo del amor y de la sangre

ROPA: Se le viste con camisa holgada, pantalón con ashó rojo bermellón. En ocasiones usa pantalón corto terminado en punta. El pecho descubierto con una banda de Obba cruzada, aunque a veces lleva chaquetilla de color rojo con listas blancas. En la cabeza una corona que puede ser en forma de castillo.

ANIMALES: Carnero, gallo rojo, codorniz, jicotea, guinea, toro, pavo y también gallos jabaos. Le pertenecen el caballo blanco, las ovejas y el cordero.  

COMIDAS: Plátano Indio, harina y quimbombó; el amalá, que es hecho con harina de maíz y carnero.

YERBAS ESENCIALES DEL ASIENTO-

Bledo punzó - Atipola (Moco de pavo) - Baria - Platanillo de Cuba - Zarzaparrilla - Paraíso - Alamo - Jobo 


Patakí de Chango : Rey de Reyes 

Changó, rey de reyes, tenia un esclavo fiel que le seguía a todas partes: el chivo. Pero éste comenzó a envidiar a su dueño, al punto de aliarse al ounko y al auré. En el silencio de la noche, y con la complicidad de la luna, las estrellas, y los sonidos rítmicos del búho, los compinches idearon un plan para acabar con Chango. Tal plan consistía en esconderle todas sus armas: su hacha bipene, sus machetes, sus picos y sus azadones. Changó, bravo entre los bravos, respondió al reto de su esclavo y fue inmediatamente a buscar sus armas. Y cuál sería su asombro al encontrar su armería vacía, donde sólo quedaba un bate de ácana. Preocupado, decidió registrarse con Orula, quien inmediatamente le mandó un ebbó, entre cuyos múltiples ingredientes estaban un akukó para Elegguá y un bate de ácana. Después de hacer lo indicado por Orula, Changó se presentó al campo de batalla. De inmediato el abbo se puso unos tarros embrujados y arremetió contra su rival, dejándolo maltrecho. Pero Changó, siempre fuerte, se levantó y contraatacó; le cercenó los tarros, aunque para este trance, el abbo tenia repuestos. En amplia carrera, se dirigió hacia el escondite donde estaba el ounko para ponerse los otros tarros. Entonces lo vio Elegguá, siempre vigilante, cuyo agradecimiento por Changó hizo que le cerrara los caminos al abbo para que no llegara. Así, los bosques entrelazaron sus ramas y las enredaderas tupieron los senderos. Elegguá fue corriendo a ver a Changó y le dijo: "Te traicionaron el abbo, el auré y el ounko. Cómetelos, pues te servirán de depurativo". Al encontrar a los tres completados juntos, Changó los ataco y les cortó las cabezas, bebiendo de sus sangre vivificadora, tras lo cual dijo: "Mientras el mundo sea mundo, mis hijos y yo seguiremos comiendo abbo, pero en caso necesario también comeremos ounko, que es mi medicina, pero como a Baba le gusta el auré, éste será respetado".

Patakí de Chango 

Aggayú, el dueño del río, tuvo amores con Yemayá y de ellos nació Changó'. Pero Yemayá no lo quiso y Obatalá lo recogió y lo crió. Al reconocerlo como hijo, le puso un collar blanco y punzó. Dijo que seria rey del mundo y le fabricó un castillo. Changó bajó al Congo y se hizo un muchachón tan revoltoso que Madre de Agua Kalunga lo tuvo que expulsar de allí. Entonces tomó su tablero, su castillo y su pilón, con los que había bajado del cielo, y emprendió el camino del destierro. Andando y andando, se encontró con Orula, a quien le dio el tablero porque sabia que era hombre de respeto y lo iba a cuidar. Changó se quedó adivinando con caracoles y coco, cantando, fiesteando y buscando broncas. Se casó con Obba, pero también vivía fijo con Oyá y Ochún. Oyá, como se sabe, era la mujer de Oggún, pero se enamoró de Changó y se dejó robar por él. Este rapto dio origen a una guerra tremenda entre Changó y Oggún. En cierta ocasión Changó tuvo que esconderse de sus enemigos, que querían cortarle la cabeza, y se metió en casa de Oyá. Oyá se cortó sus trenzas y se las puso, lo vistió con su ropa y lo adornó con sus prendas. Cuando Changó salió de la casa, sus enemigos, muy respetuosos, creyeron que era la santa, le abrieron paso y lo dejaron escapar. Cuentan que como Changó peleaba y no tenia armas, Osaín, que era su padrino, le preparó el secreto (ingredientes) del güiro. Cuando lo tocaba con el dedo y se lo llevaba a la boca, podía echar candela por ella. Con eso vencía a sus enemigos. Cuando se oye tronar, se dice que es porque Changó anda de rumbantela con sus mujeres o que cabalga por el cielo.

Cuba 

Changó es considerado en la religión yoruba el dios del fuego, el rayo, el trueno, el baile y la belleza viril. Sus colores son el rojo y el blanco, y se le representa como un hombre apuesto y orgulloso de su virilidad. Sus armas son el hacha bipene y la espada y, cuando posee a un hijo, viene dando vueltas de carnero, blandiendo imaginariamente estas dos armas. En la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje se le llama Nsasi, Gallo Ronco, Jorito de la Loma, Bomasere, Mirito ySiete Rayos; en Brillumba: Nkita, Nkitan y Kitan, Mukiamamuilo y Nsasi; en Mayombe: Nsasi Dina Motuto, Yoasi, Siete Rayos, Marufina, Bolla, Sobranuensasi y Nsabuari Munalongo y en la Sociedad Secreta Abakuá: Okún. En el culto arará es Hebioso y Jebioso Anamá; en el Cabildo lyesá: Arumafeo Alami, Dambalá y Aladde; y para los mandingas, así como para el Cabildo Gangá, es Mamba. La sincretización con Santa Bárbara Bendita es general, y hemos encontrado en Pinar del Río un camino llamado Akaró, el cual aparece también en los terreiros de origen Keto en Bahía, Brasil.

Haití 

En este país se le llama, Nago Changó y es una deidad de apariencia viva, sin vestimenta especial, que porta pañuelos de algodón de la India amarillos y blancos y que se sincretiza con Santa Bárbara. Se le conoce también como Rúa Degondé, Sobo y Guedé Nibó. Este último tiene el semblante de un muerto, viste traje negro y sombrero de copa y su color representativo es el negro.

Santo Domingo 

Changó es un lúa no muy conocido en Santo Domingo y sólo pocos voduistas trabajan con él. Es apasionado de las guerras y se dice que sostuvo una con su hermano Ogún Balendyó, a consecuencia de los celos de ambos por Oyá. Le gusta la música, las mujeres y tiene fama de ser alegre y simpático. Se le invoca para obtener dinero y su representación es la de un guerrero con espada montado en un caballo. Su color emblemático es el rojo, vive en una ceiba y se sincretiza con Santa Bárbara. Otros equivalentes del Changó de los yorubas son Guédé Nibó, sincretizado con San Expedito, de marcado carácter fálico y tratado por sus adeptos con deferencia por temor a contrariarlo; Rafaeló, catolizado con San Rafael Arcángel; Jinyo Alane y Agué Taroyo, sincretizado, el primero, con el mismo santo. Agué Taroyo es deidad del mar y de las islas, pero también es el dios de las tempestades y los rayos. Pudiera incluirse, además, a Cándelo, deidad de gran prestigio en Santo Domingo, quien tiene por símbolo el fuego, por color el rojo y gusta del ron, el tabaco y el baile. Suele enamorarse con frecuencia y su pasatiempo favorito es la pelea de gallos. Su porte es distinguido y noble y se sincretiza con San Carlos Borromeo.

Changó Cult de Trinidad-Tobago 

El nombre de Changó Cult, es el apelativo genérico de los orishas yorubas, culto que se desarrolló en el siglo XIX. Allí se le conoce por Changó y es el rey del trueno y del rayo, tiene por colores el rojo y el amarillo, trabaja con un látigo, baila en el fuego y aparece en distintas formas: Abakuso, Guroon y Saja. En el camino de Abakuso, donde se sincretiza con San Juan de la Cruz, es callado y de oratoria precisa que siempre aboga por la paz. Se presenta en las ceremonias en actitud de pena hacia los presentes.

Brasil 

Por su importancia, Xangó sigue en el orden jerárquico de Brasil a Oxalá. Es muy popular y cuenta con muchos adeptos. A este orixa tempestuoso, turbulento y fálico, se le adora a través de San Jerónimo y de Santa Ana en Bahía; y en Río de Janeiro, en la figura mitológica de San Miguel Arcángel. En África, Changó o Xangó fue rey de los yorubas y perteneció a la dinastía que gobernó todo el territorio comprendido entre el imperio de Benin y el Dahomey. Al igual que en Cuba, es el dueño del rayo, el trueno y las tempestades, y tuvo un final trágico: según cuenta la Historia, llegó a ser un obá poderoso que, al verse abandonado por un pueblo que lo obligó a renunciar al cargo, se ahorcó. Como orixa tuvo tres mujeres: Oyá, Oxum y Oba, y dos hermanos: Dada, dios de la Naturaleza y Oggún u Ogúm, deidad de la guerra y de la forja. Sus instrumentos son la piedra de rayo y el hacha bipene llamada Oxé de Xangó. Su color emblemático es el rojo y se le agasaja con sus platos predilectos: carurú con angu (masa de harina de maíz) y amalá de Xangó (arroz). Sus animales favoritos son el carnero y el gallo y su día de recibir ofrendas, el miércoles. Su popularidad es tanta que, en Recife, este culto de origen yoruba, lleva su nombre al igual que en Trinidad-Tobago. Muchos lo consideran, también, el patrono de los intelectuales. En su culto se emplean varias formas de tambores, aunque sus ritmos, muy vivos, guerreros y quebrados, son los mismos que en África. Para los fon provenientes del Dahomey, Xangó es Hevioso, sus características son similares a las ya explicadas. Es representado por piedras de rayo y el parentesco de las dos divinidades viene de ciertas ceremonias en Ouidah, África, cuando el sacerdote de Hevioso aparece sobre el tejado del templo blandiendo, sucesivamente, el oxé de Xangó y el sossioví de Hevioso. En Dahomey, Hevioso estaba compuesto por una familia de voduns, muy numerosa, cuyo origen exacto no ha sido determinado En Abomey y Ouidah, esta familia está representada principalmente por Sobô, quien fulmina a los ladrones, a los malhechores y, en tiempos de sequía, a los árboles; Aden, quien se manifiesta después de la puesta de sol, precedido de una lluvia fina; Aklombé, quien arranca la cabeza a sus victimas; Jacata o Jakuta (lanzador de piedras), a quien preceden siempre aguaceros torrenciales y es considerado uno de los apellidos de Xangô; Bessou y Ounté que, junto con Aden, son voduns femeninos y Badé, que corta furiosamente los cuerpos. En esos tiempos, los cuerpos destruidos por los dioses no podían ser enterrados: o bien eran lanzados, o bien eran expuestos como escarmiento en el piso del templo, siendo confiscados sus bienes por los sacerdotes de Hevioso. Por razones más históricas que místicas, estos voduns están acompañados por el mar. En Abomey, las danzas de Hevioso son extraordinarias, con curiosos desfiles de sacerdotes. En la región de Hevie, lugar posible del origen de Hevioso (corrupción de Heviesse o fuego de Hevie) los sacerdotes se cubren con una especie de capa adornada con plumas de papagayo rojas llamadas tavoduns, las cuales contienen la fuerza del dios. Los voduns antes mencionados aparecen en la costa atlántica, en Bahía (en los terreiros de nación jéje Moundumbi) y en San Luis de Marañao, en la Casa de Minas. Sus colores emblemáticos son el rojo, el blanco y el marrón. El rojo y el blanco para el Candomblé y el marrón para la Umbanda. Sus otras manifestaciones son Baru, ambicioso, elegante, hospitalario; Aira Igbona o Baba Boná, padre del fuego, que viste de rojo y es agresivo, impaciente e intolerante; Jacuta, brutal y colérico, que castiga a los malhechores tirándoles piedras desde el cielo; Obá Afonjá, el Xangó de la casa real de Oyó, líder tiránico y obstinado que no admite desobediencias ni transgresiones y que recibió de Obatalá el talismán mágico a través de lansá; Oba Olugbe, orgulloso e intratable, brutal rival de Ogum; Obba Kossó, severo y tiránico, guardián del orden moral y temeroso de los muertos; Oloroke Aganju, el más joven y cruel de los Xangó, dado a la lujuria, los placeres y la diversión. Este orisha se manifiesta también, bajo la forma de Dada o Bayanni, su hermana para unos y su madre con la que practicó incesto para otros; y bajo otra forma femenina conocida como Axabó. Dada usa una corona o adé forrada de caracoles y pedacitos de espejos de la cual penden siete tiras de cuero con caracoles. Su madre, lamassê, le puso esa corona para que su cabeza dejara de crecer. Dada protege a los niños y a los recién nacidos. Sus hijos son precoces sexualmente, muy caprichosos, egocéntricos, inmaduros y siempre insatisfechos. Axabó, al igual que Dada, usa una corona o adé, trae en su mano un oxé estilizado semejante a una lira y come cabra. Xangó es identificado en Brasil con San Gerónimo, San Pedro y San Juan Bautista.

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Tratados de santeria, ifa y palo mayombe

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